El amor no se cuestiona, se siente. El amor no se abandona, se procura.
El amor no es simplemente agradar, es entregar.
El amor es sufrimiento, es crecimiento, es espiritualidad.
El amor se da sin esperar nada a cambio.
El amor no se da por sentado, se expresa.
El amor se vive, se respira, se suda, brota en cada uno de los poros porque no se oculta, no se puede esconder al amor.
El amor sale, juega, es curioso, inteligente, inquieto.
El amor es libre.
El amor es divertido, suspicaz y a veces, ¿por qué no? mutable y progresivo, enfermizo y egoísta.
Pero finalmente, el amor es eso: enigma.


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