sábado, 9 de mayo de 2009

EL ARTE DE ESCRIBIR

Escribir es un arte. Es algo que todos tenemos y todos podemos hacer, nos sintamos capacitados o no; es algo que se siente. De pronto no sabes qué pasa pero tu mano es libre, se siente libre y única y es capaz de sacar todo lo que ni tú mismo sabes que está dentro de ti porque puedes pensar que lo que ves plasmado en la hoja son cosas que has aprendido o escuchado en alguna parte pero no. Por más que lo hayas hecho, escribir es un acto privado, es cosa de uno. El chiste está en saber acomodar las palabras que tienes en la mente para expresar ideas claras, concretas.
Hoy escribo porque quiero hacerlo, porque me nace. He sido muchas cosas en mi vida: modelo de video musical, de foto fija, hippie, mesera, relacionista pública, mercadóloga, comunicóloga, fotógrafa, creativa, vendedora, productora, estudiante, esposa, amante, amiga… cualquier cantidad de cosas intentando encontrar mi verdadera personalidad o mi quehacer en la vida y en todas esas etapas lo único que ha subsistido es esto: escribir. Esto es lo único que me ha mantenido con vida en cada uno de los tropiezos y en cada una de las alegrías que he vivido. La pluma ha sido siempre mi mejor compañera, la única que no me juzga, que no me presiona y que está ahí, silenciosa, quieta, esperando que la tome y entonces sí poder empezar el juego que nos hace cómplices de una y mil historias.

Hoy simplemente escribo para rendirle un homenaje. Con esto de la tecnología y ahora que compré un juguetito que me tiene muy entusiasmada, la he dejado un poco de lado, así que esto simplemente es una forma de agradecerle que siga a mi lado, que esté en mis sueños y en mi mesa de noche… quieta, sigilosa, esperando que me despierte de pronto y la tome para aterrizar alguna idea o loco sueño. Gracias.


martes, 14 de abril de 2009

CERRANDO CIRCULOS

Hoy escribo por el simple placer de hacerlo.
Estoy cerrando círculos y ciclos que me dan paz, tranquilidad.
Sé que al hacerlo abro la posibilidad de acercarme a mi sueño, a mi realidad, a lo que la vida tiene programado para mí y eso es algo que ya merezco.
Ya entendí que todo el retraso era por mí, por mi aprendizaje, por mi necedad de quedarme parada en el mismo lugar. Por mi miedo a cambiar de aires, a mover esquemas, a modificar patrones.

Ahora ya quiero todo lo que me corresponde, exijo lo que es mío y mi deber es tenerlo.

martes, 7 de abril de 2009

CUENTOS QUE NO ME CREO

Definitivamente no puedo ser lo que no soy.
Vivo soñando, esperando, pensando, anhelando… pero finalmente todo regresa a las bases: vivir.
No dejo nada, no me cierro a nada.
Vivir es un aprendizaje. Es un vuelo que decides emprender sin conocer su destino y vivir es sólo por ti y para ti. Las decisiones que tomes son sólo por ti, para ti y en base a ti.
Ahora sólo escucho, comprendo y entiendo porque trato de conocer a la gente que me rodea, porque ya no me creo cualquier cosa, porque ya no me cuentan historias de niños, historias sin fin.

PA' LANTE

Limpiar, limpiar, limpiar.
Sacar los miedos. Quedarme sin nada pero conmigo.
Romper ataduras pero consciente de lo que permanece.
Darle vuelta a la hoja, dejar atrás una vida que ni siquiera era la mía, que no elegí.
Mirar pa’ lante porque lo de atrás no existe.
Dejar las estrellas, los sueños.
Materializar. Decretar. Lograr.
Lograr lo que quiero, lo que me pertenece pero sin historias. No quiero historias para contar. Corto el cordón del pasado, de ayer para atrás no existí, no era yo.
Yo soy este presente. Hoy.

AMOR

Amor es la palabra, es el fin, es la búsqueda. Es el entender, el entregar, el aceptar. Es el fin último del ser humano y el primero.
Amor por mí misma, por lo que soy, por lo que quiero, por lo que hago, por lo que tengo.
Amor que aprendo, que grabo, que repito y que transmito.
Amor que quiero para mí y que tengo para dar a manos llenas.
Amor que quiero visualizar en un rostro, en tu rostro, en tus manos, en tu abrazo y en tus caricias.

MI ESENCIA

La ilusión se muere poco a poco. El respetarme crece más y más. La emoción da pie a la realidad.
El aprendizaje y la madurez inician su camino.
Me gusta en lo que me estoy convirtiendo. Me gusta poder decir que no sin sentirme culpable. Me gusta saber “dejar pasar” a la gente.
Me gusta vivir conmigo y para mí, depender de mí, confiar en mí.
Me gusta saber que puedo, que siempre he podido y que seguiré pudiendo.
Me gusta mi esencia.

ALGO DEL MAESTRO SABINA

Este adiós no maquilla un hasta luego,
Este nunca no esconde un ojalá,
Estas cenizas no juegan con fuego,
Este ciego no mira para atrás,
Este notario firma lo que escribo,
Esta letra no la protestaré.
Ahórrate el acuse de recibo,
Estas vísperas son las de después.
A este ruido tan huérfano de padre

no voy a permitirle que taladre un corazón
podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca.
Este loco se va con otra loca.
Estos ojos no lloran más por ti.

APRENDIZAJE

No digas “te amo” sin sentirlo. Nunca sabes si es para bien o para mal.
Nunca digas que necesitas algo si no es así.
Aprende a pedir porque de pronto se te puede conceder y lo más seguro es que no sepas cómo reaccionar.
No digas nunca que estás dispuesto a lo que no estás porque puedes lastimar a alguien.
De entrada sé que vales, sé quién eres, sé de lo que eres capaz.
Simplemente no eres todo lo que necesito, ni hoy ni mañana porque no somos iguales, porque mis prioridades son muy distintas a las tuyas y porque no tengo tiempo para esperarte, no quiero tenerlo porque ya no te conozco.

QUIZÁS NO LO ENTIENDAS

Los tropiezos nos convierten en personas más fuertes.
No lo entendemos hasta que tenemos que aprender de aquello que nos hizo daño, hasta que volvemos a toparnos con la herida que no ha sanado porque nos encanta martirizarnos y quitarle la costra cuantas veces se siga abriendo, pero la realidad es que con cada tropiezo subimos un escalón que nos guía hacia nuestra propia realización, hacia nuestra idea racional de saber lo que somos, lo que queremos y lo que necesitamos.
Por eso es válido equivocarse cuantas veces sean necesarias. Yo lo he hecho y hasta hoy entendí que es válido sentirse orgulloso de haberse equivocado.

sábado, 4 de abril de 2009

PARIS-BARCELONA (martes 3 de marzo)

Al despertar hicimos maleta y partimos rumbo al aeropuerto para tomar un vuelo de regreso a Barcelona, ya que por falta de fondos no llegamos a Londres. Ahí es donde comprendí la importancia de tener una tarjeta de crédito (que personalmente odio porque no sé usar), ya que todo te sale mucho más barato si lo compras por adelantado y a crédito que si llegas directo con el dinero en la mano. Total que el avión estaba carísimo y optamos por volver a Paris para tomar el tren que salía hasta las 8 de la noche pero nos permitía dormir ahí y ahorrar otra noche de hotel. A diferencia del tren hacia Paris, en éste íbamos solas en la cabina, con dos literas comodísimas y pudimos dormir perfecto.
El miércoles 4 de marzo despertamos en el Renfe en Barcelona. Bajamos y la ciudad nos recibió con un frío impresionante. Yo pensé que iba a ser la ciudad con el mejor clima de todas pero en ese momento era el peor. Llegamos a la estación de Francia y de ahí Moel le llamó al chavo que nos iba a dar hospedaje y a la mera hora le canceló así que tuvimos que conseguir hotel. Llegamos a un hostal solitario y pagamos 15 euros por noche, lo cual estaba perfecto tomando en cuenta que no pensábamos gastar ya en hospedaje.
Ese día salimos a conocer con un aire que sentías que te perforaba el rostro: helado y fortísimo pero aún así ya estábamos ahí y no podíamos darnos el lujo de perder un día. El primer recorrido fueron Las Ramblas, Casa Batlló, la Pedrera, la Sagrada Familia y el Park Güell y por la noche fuimos a La Champañería y a La Oveja Negra.
Al día siguiente (jueves 5 de marzo) nos levantamos un poco más tarde que de costumbre y fuimos
a conocer la Plaza España, la Villa Olímpica, el estadio, las fuentes mágicas y por la noche la parada obligada fue nuevamente La Champañería y luego El Bosque de las Hadas.
El 6 de marzo por fin cumplí mi deseo de pasar mi cumpleaños en un lugar diferente. Desperté en Barcelona y salimos a seguir recorriendo la ciudad. La acompañé de compras y por la noche fuimos a cenar al restaurant del Joe al pueblo de Mollet. Ahí conocí a Xavi y nos fuimos de fiesta a un bar en Las Ramblas donde se nos unió Jose y otros amigos y fuimos a un after party en el barrio del Raval para terminar la fiesta en la Plaza Real tomando cerveza Voll Damm.
El sábado por supuesto nos levantamos tarde, seguimos conociendo, ahora la parte de playa y por la noche vimos el partido de Barcelona vs Atlético de Madrid en la cervecería Colón en la Plaza Real porque el estadio costaba el más barato 80 euros.
El domingo que ya era nuestro último día en Barcelona desayunamos en el Absenta, cerca de la playa, conocimos a dos mimos que trabajan en Las Ramblas, uno de ellos nos invitó a una tocada en la paya con sus amigos y de ahí nos llevó a conocer el bar Mariatchi, propiedad de Manu Chao. Cenamos en una cervecería y más tarde nos hablaron Joe y Jose para invitarnos a unas crepas deliciosas en Maremagnum.
Esa noche la pasamos en el aeropuerto porque teníamos que estar a las 8 am para anotarnos en lista de espera en el único y último vuelo de Aeroméxico con destino al DF que era a las 11:50 am. Y finalmente lunes 9 de marzo el como a las 7 de la tarde, tuvimos el triste regreso a la realidad.

viernes, 3 de abril de 2009

VENECIA-PARIS (sábado 28 de febrero)

Por la noche tomamos un tren rumbo a Paris, viajamos toda la noche y así ahorramos una noche de hotel. Nos tocó compartir la cabina con dos rumanos que de haberme visto la cara, se hubieran reído bastante. Yo me sentí en una de esas películas de terroristas que viajan de incógnito y algo malo pasa y debo confesar que lo pasé muy mal en la noche porque no descansé nada pensando que me iban a robar la bolsa, la maleta, el pasaporte… pero en fin, es parte de la experiencia de conocer cosas nuevas.
Llegamos a Paris el 1° de marzo y mi primera impresión fue ver una ciudad de piedra color café. Como ya habíamos tenido una buena experiencia en Venecia, al salir de la terminal de Paris nos ofrecieron un hotel en 25 euros la noche. Lo tomamos y nos fuimos en metro hacia el mismo. Al llegar parecía hotel de paso. En el elevador sólo cabía una persona y a duras penas la maleta, era todo como vertical y la habitación muy pequeña y con dos camas juntas, pero ya estábamos ahí y la zona no estaba mal.
Nos aseamos un poco y salimos a conocer. Hacía muchísimo frío pero en Paris hay tanto qué ver que lo que menos sientes es el frío. Es una ciudad hermosa, para donde voltees hay algo que te llama la atención. Tomamos un metro de La Bastilla a Campos Elíseos y de ahí a caminar literalmente todo el día por el Arco del Triunfo, la Torre Eiffel, Notre Dame, puente de Los Inválidos, Museo de Louvre…
Estando en Notre Dame, y después de disfrutar unas auténticas crepas francesas, vi a lo lejos el espectáculo de luces de la torre que me habían recomendado no perderme y se nos hizo fácil caminar hasta allá. Parecía un oasis porque mientras más caminábamos, más lejos se veía pero finalmente llegamos y pudimos ver la segunda parte, ahora sí, sentadas y de cerca.
El lunes 2 de marzo nos levantamos temprano para aprovechar el súper desayuno en el hotel (croissant con mantequilla, café y jugo de naranja versión mini). Quisimos tomar una bici pero el sistema de transporte no le permite al turista tomar esas bicis, a menos que dejes 150 euros y pagues 6 por cada hora, lo cual es una locura, así que decidimos caminar y caminar y caminar. Personalmente creo que conoces más una ciudad si te la avientas caminando que si tomas esos tours que a veces ni te dan tiempo de tomar aunque sea una foto de cada lugar.
Comimos una pasta en Clichy’s, cerca del Moulin Rouge y en la noche terminamos en el bar Tape tomando una cerveza francesa. Ahí conocimos a Zahir, un francés de ascendencia marroquí que nos invitó a otro bar, el Megalo en donde conocimos a un grupo de chavos franceses súper divertidos.

ROMA-FLORENCIA-VENECIA (viernes 27 de febrero)

Llegamos a Florencia y a pesar del frío, lo recorrimos caminando. Dejamos las maletas en la estación y a caminar. Me pareció un lugar pequeño pero literalmente hermoso. Ahí más que historia, se respira cultura y arte… obvio, si es la cuna del Renacimiento, pero es impresionante la cantidad de escuelas, de gente joven, de paisajes que puedes ver.
En las calles te encuentras exhibidas obras de arte de los estudiantes, todas ellas dignas de cualquier galería y para donde voltees hay escuelas de música, pintura, escultura, historia… todas las bellas artes están reunidas en una de las ciudades más pequeñitas de Europa.
Estuvimos en Florencia hasta pasado el medio día que retomamos el viaje rumbo a Venecia a donde llegamos ya cayendo la tarde. Por fortuna al salir de la terminal nos encontramos con un señor que nos ofreció un cuarto de hotel muy barato y podíamos verlo sin compromiso. El hotel Marte casualmente estaba a 5 minutos de la central y en la parte antigua de Venecia, justo a la orilla de uno de los canales. El hotel era muy pequeño pero limpio y decidimos quedarnos.
Salimos a caminar un rato para reconocer la zona, entramos a uno de los pocos café-internet que aún existen para reportarnos con nuestras familias y de ahí a descansar.
El sábado 28 nos levantamos temprano, fuimos a desayunar café y pan, que venía incluido en la tarifa del hotel y a recorrer Venecia, nuevamente caminando.
La ciudad es muy linda, tal como aparece en todas las fotos y postales que hemos visto. Lo más lindo para mí fueron las paredes que permanecen intactas a pesar de los años, un poco viejas pero sin restauración, como que sientes más los años de cada lugar, y las callecitas en donde da vuelta la gente y se pierden como en un cuento. Los canales son lindos, las góndolas, la gente… es una ciudad muy pictórica, con gente de todas las culturas.
A diferencia de Florencia, en Venecia ves en las calles mucha gente mayor con niños pequeños, como abuelos que cuidan de sus nietos mientras sus hijos trabajan.

DE MADRID A ROMA POR AIR EUROPA (Miércoles 25 de febrero)

De aquí en adelante prometo no colgarme tanto en los detalles. Salimos a las 2 de la tarde de Madrid rumbo a Roma y llegamos casi a las 5. Debo admitir que, como era la primera vez que estaba en esos sitios, la experiencia en el aeropuerto de ver las pantallas con destinos como Mallorca, Tenerife, Amsterdam, Paris, Bruselas, Budapest, etc., fue increíble y el escuchar tantos idiomas al mismo tiempo te pone en una situación tan extraña como padre. Lo único no padre fue en el vuelo, que hasta el vaso de agua te lo cobraban y obvio nos fuimos sin tomar nada.
Llegamos a Roma y tomamos el tren al centro y de verdad, eso de viajar literal de mochilazo deja de ser divertido cuando traes en la espalda una maleta de 10 kilos que no puedes aventar en cualquier esquina y luego sin conocer la ciudad ni saber a dónde dirigirnos, la carga se hace más pesada a cada paso pero finalmente llegamos a un hotelito pequeño pero lindo, cerca de Santa María Maggiore. Pagamos 35 euros por una noche y salimos a cenar nuestra primera pizza y pasta realmente italianas y debo admitir que sí tienen un toque especial y distinto… no sé si realmente es el sabor o el saber que estás en la tierra de una de las mejores cocinas del mundo, el idioma, la gente, no lo sé pero de que tiene un toque especial ¡lo tiene!
Al día siguiente (jueves 26 de febrero) sacamos las maletas y nos mudamos al hostal Roma Inn en Vía Urbana en donde extrañamente ninguno de los que atendía hablaba italiano. Estaba cerca del Coliseo y Jeff y sus chavos nos inspiraron confianza, así que decidimos quedarnos, además de que estaba muy barato.
Jeff es un tipo irlandés que vive de fiesta y es de lo más pacífico y feliz.
Dejamos nuestras cosas y salimos literalmente a caminar: Coliseo, ruinas, monumentos, Basílica de San Pedro… Roma es una ciudad en la que se respira historia, tiene una atmósfera súper especial y encantadora. En donde estés parado, hay cientos de miles de años bajo tus pies que tu mente no alcanza a comprender y te sientes la persona más insignificante del mundo. Es una sensación muy difícil de explicar pero es algo que definitivamente tienes que vivir porque de alguna extraña forma, entiendes todo lo que sucedió en donde estás, puedes respirarlo, revivirlo y sentirte parte de todo ese ambiente.
Nuestra última parada esa noche fue la Fontana de Trevi y otra vez nos recetamos una pizzita y vinito tinto cerca de la Piazza Venezzia y a dormir temprano porque el tren a Florencia partía a las 8:30 am.

jueves, 2 de abril de 2009

ULTIMO DIA EN MADRID

Al siguiente día nos despertamos temprano para aprovechar el ride a la ciudad, ya que Ana tenía que trabajar. Ella y David nos dejaron justo en el centro, a unas cuadras de una chocolatería y churrería muy conocida, en donde desayunamos un chocolate espeso y remojamos unos churros azucarados que nos sirvieron. Era una taza cafetera repleta de chocolate… espeso… de haberlo sabido hubiéramos pedido sólo una, pero ahí estábamos enchocolatándonos la mañana... ¿mencioné que aquel chocolate era espeso? Porque lo era.
Después de una buena empalagada que nos dejó sin ganas de volver a probar el chocolate en un largo tiempo empezamos a conocer la parte linda de Madrid. Caminamos desde la Puerta del Sol hasta el Palacio Real, pasando por la Plaza Mayor, la Real Academia de las Bellas Artes, la Iglesia y Palacio de la Santa Cruz, el Palacio de las Comunicaciones, los Jardines de Sabatini, la Plaza España, Las Cibeles, la Fuente de Neptuno… todo lo que pudimos conocer en un día lo conocimos.

Personalmente de las cosas que más me gustaron fueron Las Cibeles, sobre todo porque tengo un especial gusto por la música de España y la canción de “A la sombra de un león” me encanta y me identifica con muchas situaciones. También debo aceptar que la Plaza España fue de mis favoritas por el monumento a Cervantes en donde por supuesto aparece mi ídolo “Don Quijote”.

Y bueno, después de caminar todo el día y tomar fotografías, llegamos a casa de Ana y cenamos en plan súper familiar con una cervecita Maho, típica de España. Nos dormimos y al día siguiente muy temprano nos llevó Ana al aeropuerto para tomar el vuelo hacia Roma.

viernes, 27 de marzo de 2009

EN EL MUSEO DEL JAMON

Nos bajamos de la camioneta y caminamos desde La Puerta de Alcalá hasta una de las tantas sucursales del Museo del Jamón, ubicada en la calle de Alcalá. Pedimos el primero de muchos bocadillos de jamón serrano que comimos en el Viejo Continente y dos cañitas.
Quisimos tomar una mesa pero nos levantamos en cuanto nos dijo un mesero que sólo por sentarnos nos cobraría 4 euros, así que nos regresamos a la barra y nos dispusimos a comer nuestros bocadillos paradas, hasta que dos españoles nos cedieron sus bancos.
Terminamos nuestros bocadillos y para no llegar tan tarde a casa, tomamos el metro y llegamos un par de minutos después de que la red de buses de Arganda del Rey terminara sus rutas, así que tuvimos que caminar por pendientes empinadas y, lo que al llegar me parecía hermoso, después de un rato fue terrible porque es lindo ver una ciudad con todas sus casas iguales, mismos tonos, se ve lindo y uniforme el entorno pero sin conocer puede convertirse en un verdadero infierno encontrar una casa, sobre todo sin dirección.

LLEGANDO A MADRID

Descansamos un rato en su casa, conocimos a David, su marido y a su otro hijo Sergio y más tarde nos llevó hasta La Puerta de Alcalá para tomar un café por ahí y poder ponernos al día después de tantos años pero por la hora y sus bebés, no pudo quedarse, así que Mónica y yo cambiamos el café por unas cañas (cerveza en vaso).

TRAYECTO BARCELONA-MADRID

Tomamos el Ave en la estación de Sants a las 12:00 del día y tras pasar por Pirineus, Calatayud y otros dos pueblitos (que por la complejidad del catalán no recuerdo), llegamos a la estación Puerta de Atocha a las 15:23. Salimos a la rotonda a encontrarnos con Ana y en el camino nos topamos con dos personas mayores muy amables: una señora que nos llevó de la estación a la calle por la puerta indicada: sin escaleras y rápido (las maletas pueden llegar a cansar demasiado). Y en la calle un señor se nos acercó a contarnos un chiste típico de españoles:

“-¿Saben cómo se llama está estación?
-De Atocha.
-No, es la del huevo porque aquí llega el Ave”.

Por fin nos encontramos con Ana y tras casi 20 años sin vernos, nos reconocimos de inmediato. Llegó con su hijo Diego, un niño hermoso de 4 años. Nos llevó a su casa en Arganda del Rey, un sitio a las afueras de Madrid, en donde puedes vivir en una casa con jardín, tranquila y alejada del bullicio y el smog que básicamente es el mal de todas las grandes ciudades.

PRIMERA PARADA: BARCELONA

Llegamos a Barcelona el lunes 23 de febrero a las 9 de la mañana. El pase por aduana estuvo muy tranquilo: 2-3 preguntas de rutina y bienvenidas a Europa. Salimos a asearnos un poco porque Mónica quedó de verse con su amigo Joe en el aeropuerto para entregarle unas botellas de chile habanero para su papá que a pesar de ser español, parece que sabe disfrutar de una buena enchilada y pues, tras 11 horas de vuelo y varios años sin verse, Mónica quería estar lo más linda posible.

Joe nos dio ride a la estación del Renfe para tomar el Ave que nos llevaría a Madrid, en donde Ana mi amiga ya estaría esperándonos para iniciar el paseo. Compramos el billete y nos tomamos un café en lo que llegaba la hora de partir. Ahí Joe me dio mi primera lección de euros que básicamente es igual al peso mexicano: 10 céntimos equivalen a 10 centavos y tanto allá como acá son las monedas más inútiles de la vida.

INICIO DEL VIAJE

Gdl-Mex. Viernes 20 de febrero. AM229. 17:00 hrs.

Llego a México a ver a mi novio, dos días antes de brincar el charco por primera vez. Salgo del aeropuerto, tomo un taxi, de esos que te cobran una verdadera lana por llevarte a donde quieras y encima de todo, te preguntan invariablemente ¿por dónde me voy?... ¡yo qué voy a saber por dónde se va! ¿Qué no ve que vengo de viaje, que no vivo por aquí? Pero bueno, hay que fingir que uno sabe y decirle con toda la seguridad del mundo: tome el Viaducto por favor para llegar a la Colonia del Valle.
El trayecto como me lo imaginaba: lento, porque obvio, es viernes y de quincena. No entiendo por qué justo los viernes y en quincena toda la gente quiere estar atorada en el tráfico. Seguro es un mal de las grandes ciudades que no termino de entender.

Finalmente llego a la oficina de mi chico, que ya estaba esperándome. Toco el timbre y aparece un vigilante que me dice que no conoce a nadie llamado Rogelio y que seguro me equivoqué de dirección… si aquí la traigo apuntada señor, ¿no ve que es la misma? Casa amarilla además, ¿alguna otra referencia? Pero bueno, se le perdona sólo porque tengo más ganas de abrazar a mi novio que de pelear con usted.
Por fin sale el susodicho por la puerta donde estaba el vigilante y se saludan de nuevo como si se vieran diario, si por supuesto ¡se ven diario!, pero se conocen de apodo. Con razón no conoce a nadie que se llame Rogelio.

Bueno, me ve, me abraza y me siento segura y feliz aunque sigo parada en plena calle, de noche, con una maleta enorme en la espalda y en viernes de quincena en el DF. Vamos a cenar-comer a unas hamburguesitas cerca de la oficina en donde en un letrero dice claramente: “Disculpe las molestias, estamos mejorando el servicio”. El servicio son sólo 3 niños de aproximadamente 16 años atendiendo un negocio de hamburguesas, sacándose los mocos y platicando (vaya que necesitan mejorar el servicio). Yo normalmente soy una persona que exige un buen servicio por el que está dispuesta a pagar y dejar propina y cuando no es así puedo llegar a molestarme en serio pero afortunadamente ese día en especial venía lo suficientemente cansada del viaje como para pelear y me encontraba lo suficientemente feliz como para no darle mayor importancia a esa situación.

Finalmente llego al micrositio de mi novio. Así le llama porque es un estudio pequeño que tiene lo necesario para ser un lugar encantador, con bastante ondita y muy a su estilo.
El siguiente día fue de lo más lindo, extrañamente lluvioso, así que no pudimos ir a ninguna parte excepto a un restaurant argentino muy rico y el resto del día lo pasamos en el micrositio platicando y escuchando música.
A las 11 de la noche fuimos nuevamente al aeropuerto a recoger a Moel que llegaba de Guadalajara. Nos quedamos hasta las 4 am para registrarnos en lista de espera y poder viajar tranquilamente al día siguiente: domingo 22 de febrero a las 2 de la tarde. Nos registramos y tomamos un taxi rumbo a casa de mi mamá para dormir hasta a las 9 de la mañana que nos levantamos a desayunar, bañarnos y regresar al aeropuerto nuevamente y ahora sí de forma definitiva.

Yo tenía un poco de miedo porque en este tipo de vuelos en lista de espera puede suceder cualquier cosa pero afortunadamente no pasó nada. Nos subimos tranquilamente al avión y nos fuimos juntas todo el vuelo.
A pesar de que me decían que me iba a costar trabajo dormir, tengo que admitir que para eso de cerrar los ojos y clavar el pico, soy experta, como viejita nada más siento movimiento y me arrullo, así que recuerdo únicamente 3 horas de las 11 que duró el vuelo.

jueves, 12 de febrero de 2009

REENCUENTRO DE OMBLIGOS

Eres un gran redescubrimiento. Definitivamente la vida tiene sus propios caminos y no somos más que veletas dejándonos llevar por ella. Podrías ser algo más tangible, más cercano pero a decir verdad me gusta en donde estás ahora. No representas un peligro para mí, no me siento vulnerable a pesar de que cada palabra que pronuncias me hipnotiza.

Quizá esto nunca lo sepas o quizá sea tan transparente que te lo diré en cuanto me refleje en tus ojos que, según recuerdo, son más negros que estas noches solitarias, pero me pones a volar. Sin verme, sin tocarme, sin besarme, me pones a volar. No me puedo imaginar la clase de química que desprenderemos al tocarnos nuevamente. Recuerdo mi cuerpo temblando cuando me abrazabas y recuerdo que me sentía feliz. Nunca te lo pude decir pero me sentía feliz.

No tengo idea de cómo vaya a ser este reencuentro pero de lo que estoy segura es de que no me voy a arrepentir de vivirlo, de revivirte. Hay cosas que simplemente se quedan en stand by y estoy segura que al ponerle play, la cinta va a continuar su curso, sin empates, sin blackouts.

Creo que sin temor a adelantarme, lo complicado será dejarte ir de nuevo. Volver a vivir de memorias, de olores, de fotografías, de pensamientos, de frases dichas, de momentos.


Lo interesante de todo es que sólo te irás físicamente y por un instante.

BULTOS SIN SENTIDO

A veces uno no entiende y se aferra. No somos felices si no cargamos con nosotros un sinfín de cosas que creemos que necesitamos, que son indispensables en nuestra vida. Desde lo material hasta pensamientos, ideas, creencias, que ni siquiera son nuestras. Bultos que nos van quitando espacio, que se van robando nuestra energía, que se transforman en bloqueos y lo peor es que no nos damos cuenta de ello.

Hoy creo darme cuenta de los míos, por lo menos de algunos y empiezo por erradicarlos. Hay personas en mi vida que no me aportan, al contrario, me roban. Personas que no me quitan pero tampoco me dan y sólo se llevan mi energía hasta el punto de dejarme sin fuerzas, sin poder, sin esencia. Y yo sin esencia no soy nada. Y me odio por haber permitido en algun momento que se la lleven así tan fácil, sólo con pedirla.

Mi vulnerabilidad me enferma porque me traiciona. Porque me resisto a pensar que el amor no existe porque sé que existe, porque lo he sentido, porque lo veo en el aire, en la vida, en la paz, en lo bueno de las cosas y eso es parte de mi esencia.

Creer. Soñar. Sentir.
Creer que existe el amor. Soñar con el príncipe perfecto. Sentir que te hierve la piel por amor.

martes, 10 de febrero de 2009

NO LE DES PODER A TUS MIEDOS

Hoy tuve un aprendizaje muy hermoso de las personas que desde hace unos años se han convertido en mis gurús: Mis amigas.
Y es que cada día con ellas es una aventura.

Cada conversación es un aprendizaje y en muchas ocasiones me sorprendo cuando me doy cuenta que puedo aprender tanto de cada una. Su manera de ver la vida, de apreciarla, de vivirla, de llorarla y de gozarla.
Cada conversación es distinta y soy amiga de cada una porque cada una me complementa y me alimenta.

Hoy descubrí con ellas que quiero vivir muchas cosas, que merezco muchas cosas que están ahí y que simplemente tengo que tomar.
Ellas y mi ángel son lo mejor que tengo.

Ellas también son mis ángeles porque de alguna manera ellas me guían, me orientan y me acompañan.

Entiendo que la vida está hecha de momentos a pesar de que es un todo y tenemos que disfrutar del pastel completo, no sólo la cubierta y no me pienso conformar con sólo un poco.

Todo está listo para tomarse y yo pienso tomarlo todo.

UNO NUNCA SABE

Sólo quiero conocerte.
Sé que estás ahí afuera en alguna parte y yo sólo quiero toparme contigo, verte a los ojos y saber que eres tú.
Me siento totalmente perdida y quiero retomar mi camino, quiero tomar tu mano y dejarme guiar hacia donde tú quieras, contigo, por ti.
Sólo quiero poder sonreír al ver tu rostro, establecer esa complicidad que tienen los grandes amores y saber que todo el esfuerzo, el aprendizaje y el tiempo sirvieron de algo. Que todo mi background tiene una finalidad, que lo vivido es parte de lo que soy y es complemento de lo que tú eres.
Sólo quiero sentir esa magia que tiene el primer contacto, esa química que te dice “él es”.
Sólo quiero saber que existes y que esperas encontrarme, mirarme a los ojos, invitarme un café y de ahí… de ahí quizás inicie la aventura más importante de nuestras vidas.

...esto lo escribí hace no mucho tiempo y hoy resulta que la vida dio un vuelco, que ya te conocí, que lo que pensaba que fuera una respuesta inmediata a "él es" es más bien un descubrimiento diario, un misterio que me apasiona resolver.

ALGO PARA COMPARTIR

El amor no se cuestiona, se siente.
El amor no se abandona, se procura.
El amor no es simplemente agradar, es entregar.
El amor va más allá de los momentos lindos, de las caricias, de las sonrisas y de los besos.
El amor es sufrimiento, es crecimiento, es espiritualidad.
El amor se da sin esperar nada a cambio.
El amor no se da por sentado, se expresa.
El amor se vive, se respira, se suda, brota en cada uno de los poros porque no se oculta, no se puede esconder al amor.
El amor sale, juega, es curioso, inteligente, inquieto.
El amor es libre.
El amor es divertido, suspicaz y a veces, ¿por qué no? mutable y progresivo, enfermizo y egoísta.
Pero finalmente, el amor es eso: enigma.

MI FIN

A veces es necesario desprenderse, dejarse de lado las ataduras, las complicaciones y empezar a ver la vida por lo más sencillo, por lo más claro, como es: sin prejuicios.
Nos gusta complicarnos la existencia invariablemente. Si no estamos sufriendo ¿qué pasa? Algo está mal.
La vida es tan simple y tan fácil de llevar que si no le ponemos picante no nos sabe, dicen los expertos.
Pero en realidad para mí la vida, (en este momento prefiero pensarlo así porque duele menos) debe ser como es, sin falsos nombramientos, sin supuestos, sin pensar por nadie más.
La vida es una serie de individualidades que se van uniendo en un todo colectivo para finalmente formar lo que llamamos “convivencia”.
Luchamos tanto y tan estúpidamente por pertenecer, por lograr reconocimiento, por encajar que terminamos por dejar de lado lo que realmente queremos, lo que vinimos a hacer aquí, nuestros propósitos, y eso nos vuelve a poner en la fila interminable del regreso a este mundo, no nos damos la oportunidad de ser felices para poder trascender y dejar esta careta que nos mantiene unidos al planeta.

Yo he decidido mi evolución.
Quiero entender de una vez por todas lo que estoy haciendo aquí, mi razón de ser y de estar para poder continuar mi camino.
Quiero poder decir lo que pienso sin temor a que me juzguen.
Quiero poder hacer lo que quiero sin esperar que alguien me acompañe.
Quiero poder pedir lo que necesito sin dudar si lo merezco.
Quiero estar en la posición de saber exigir lo que me corresponde en este espacio que me fue otorgado para mi crecimiento personal y el de los que me rodean, porque debo dejarles alguna enseñanza, de lo contrario ¿cuál es realmente el objetivo de estar vivo?

Mi propósito en esta vida es aprender.
Aprender a darle su justo valor a las cosas, a cuidar, a proteger, a complicarme menos, a disfrutar más, a estar con la piel y el corazón en cada lugar en donde la vida me permite estar.

A sentir, a respirar, a amar.
Es increíble pero esas cosas tan básicas no las sé hacer, no sé cómo y necesito aprenderlas para poder dar el siguiente paso: enseñar y trascender.