martes, 14 de abril de 2009

CERRANDO CIRCULOS

Hoy escribo por el simple placer de hacerlo.
Estoy cerrando círculos y ciclos que me dan paz, tranquilidad.
Sé que al hacerlo abro la posibilidad de acercarme a mi sueño, a mi realidad, a lo que la vida tiene programado para mí y eso es algo que ya merezco.
Ya entendí que todo el retraso era por mí, por mi aprendizaje, por mi necedad de quedarme parada en el mismo lugar. Por mi miedo a cambiar de aires, a mover esquemas, a modificar patrones.

Ahora ya quiero todo lo que me corresponde, exijo lo que es mío y mi deber es tenerlo.

martes, 7 de abril de 2009

CUENTOS QUE NO ME CREO

Definitivamente no puedo ser lo que no soy.
Vivo soñando, esperando, pensando, anhelando… pero finalmente todo regresa a las bases: vivir.
No dejo nada, no me cierro a nada.
Vivir es un aprendizaje. Es un vuelo que decides emprender sin conocer su destino y vivir es sólo por ti y para ti. Las decisiones que tomes son sólo por ti, para ti y en base a ti.
Ahora sólo escucho, comprendo y entiendo porque trato de conocer a la gente que me rodea, porque ya no me creo cualquier cosa, porque ya no me cuentan historias de niños, historias sin fin.

PA' LANTE

Limpiar, limpiar, limpiar.
Sacar los miedos. Quedarme sin nada pero conmigo.
Romper ataduras pero consciente de lo que permanece.
Darle vuelta a la hoja, dejar atrás una vida que ni siquiera era la mía, que no elegí.
Mirar pa’ lante porque lo de atrás no existe.
Dejar las estrellas, los sueños.
Materializar. Decretar. Lograr.
Lograr lo que quiero, lo que me pertenece pero sin historias. No quiero historias para contar. Corto el cordón del pasado, de ayer para atrás no existí, no era yo.
Yo soy este presente. Hoy.

AMOR

Amor es la palabra, es el fin, es la búsqueda. Es el entender, el entregar, el aceptar. Es el fin último del ser humano y el primero.
Amor por mí misma, por lo que soy, por lo que quiero, por lo que hago, por lo que tengo.
Amor que aprendo, que grabo, que repito y que transmito.
Amor que quiero para mí y que tengo para dar a manos llenas.
Amor que quiero visualizar en un rostro, en tu rostro, en tus manos, en tu abrazo y en tus caricias.

MI ESENCIA

La ilusión se muere poco a poco. El respetarme crece más y más. La emoción da pie a la realidad.
El aprendizaje y la madurez inician su camino.
Me gusta en lo que me estoy convirtiendo. Me gusta poder decir que no sin sentirme culpable. Me gusta saber “dejar pasar” a la gente.
Me gusta vivir conmigo y para mí, depender de mí, confiar en mí.
Me gusta saber que puedo, que siempre he podido y que seguiré pudiendo.
Me gusta mi esencia.

ALGO DEL MAESTRO SABINA

Este adiós no maquilla un hasta luego,
Este nunca no esconde un ojalá,
Estas cenizas no juegan con fuego,
Este ciego no mira para atrás,
Este notario firma lo que escribo,
Esta letra no la protestaré.
Ahórrate el acuse de recibo,
Estas vísperas son las de después.
A este ruido tan huérfano de padre

no voy a permitirle que taladre un corazón
podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca.
Este loco se va con otra loca.
Estos ojos no lloran más por ti.

APRENDIZAJE

No digas “te amo” sin sentirlo. Nunca sabes si es para bien o para mal.
Nunca digas que necesitas algo si no es así.
Aprende a pedir porque de pronto se te puede conceder y lo más seguro es que no sepas cómo reaccionar.
No digas nunca que estás dispuesto a lo que no estás porque puedes lastimar a alguien.
De entrada sé que vales, sé quién eres, sé de lo que eres capaz.
Simplemente no eres todo lo que necesito, ni hoy ni mañana porque no somos iguales, porque mis prioridades son muy distintas a las tuyas y porque no tengo tiempo para esperarte, no quiero tenerlo porque ya no te conozco.

QUIZÁS NO LO ENTIENDAS

Los tropiezos nos convierten en personas más fuertes.
No lo entendemos hasta que tenemos que aprender de aquello que nos hizo daño, hasta que volvemos a toparnos con la herida que no ha sanado porque nos encanta martirizarnos y quitarle la costra cuantas veces se siga abriendo, pero la realidad es que con cada tropiezo subimos un escalón que nos guía hacia nuestra propia realización, hacia nuestra idea racional de saber lo que somos, lo que queremos y lo que necesitamos.
Por eso es válido equivocarse cuantas veces sean necesarias. Yo lo he hecho y hasta hoy entendí que es válido sentirse orgulloso de haberse equivocado.

sábado, 4 de abril de 2009

PARIS-BARCELONA (martes 3 de marzo)

Al despertar hicimos maleta y partimos rumbo al aeropuerto para tomar un vuelo de regreso a Barcelona, ya que por falta de fondos no llegamos a Londres. Ahí es donde comprendí la importancia de tener una tarjeta de crédito (que personalmente odio porque no sé usar), ya que todo te sale mucho más barato si lo compras por adelantado y a crédito que si llegas directo con el dinero en la mano. Total que el avión estaba carísimo y optamos por volver a Paris para tomar el tren que salía hasta las 8 de la noche pero nos permitía dormir ahí y ahorrar otra noche de hotel. A diferencia del tren hacia Paris, en éste íbamos solas en la cabina, con dos literas comodísimas y pudimos dormir perfecto.
El miércoles 4 de marzo despertamos en el Renfe en Barcelona. Bajamos y la ciudad nos recibió con un frío impresionante. Yo pensé que iba a ser la ciudad con el mejor clima de todas pero en ese momento era el peor. Llegamos a la estación de Francia y de ahí Moel le llamó al chavo que nos iba a dar hospedaje y a la mera hora le canceló así que tuvimos que conseguir hotel. Llegamos a un hostal solitario y pagamos 15 euros por noche, lo cual estaba perfecto tomando en cuenta que no pensábamos gastar ya en hospedaje.
Ese día salimos a conocer con un aire que sentías que te perforaba el rostro: helado y fortísimo pero aún así ya estábamos ahí y no podíamos darnos el lujo de perder un día. El primer recorrido fueron Las Ramblas, Casa Batlló, la Pedrera, la Sagrada Familia y el Park Güell y por la noche fuimos a La Champañería y a La Oveja Negra.
Al día siguiente (jueves 5 de marzo) nos levantamos un poco más tarde que de costumbre y fuimos
a conocer la Plaza España, la Villa Olímpica, el estadio, las fuentes mágicas y por la noche la parada obligada fue nuevamente La Champañería y luego El Bosque de las Hadas.
El 6 de marzo por fin cumplí mi deseo de pasar mi cumpleaños en un lugar diferente. Desperté en Barcelona y salimos a seguir recorriendo la ciudad. La acompañé de compras y por la noche fuimos a cenar al restaurant del Joe al pueblo de Mollet. Ahí conocí a Xavi y nos fuimos de fiesta a un bar en Las Ramblas donde se nos unió Jose y otros amigos y fuimos a un after party en el barrio del Raval para terminar la fiesta en la Plaza Real tomando cerveza Voll Damm.
El sábado por supuesto nos levantamos tarde, seguimos conociendo, ahora la parte de playa y por la noche vimos el partido de Barcelona vs Atlético de Madrid en la cervecería Colón en la Plaza Real porque el estadio costaba el más barato 80 euros.
El domingo que ya era nuestro último día en Barcelona desayunamos en el Absenta, cerca de la playa, conocimos a dos mimos que trabajan en Las Ramblas, uno de ellos nos invitó a una tocada en la paya con sus amigos y de ahí nos llevó a conocer el bar Mariatchi, propiedad de Manu Chao. Cenamos en una cervecería y más tarde nos hablaron Joe y Jose para invitarnos a unas crepas deliciosas en Maremagnum.
Esa noche la pasamos en el aeropuerto porque teníamos que estar a las 8 am para anotarnos en lista de espera en el único y último vuelo de Aeroméxico con destino al DF que era a las 11:50 am. Y finalmente lunes 9 de marzo el como a las 7 de la tarde, tuvimos el triste regreso a la realidad.

viernes, 3 de abril de 2009

VENECIA-PARIS (sábado 28 de febrero)

Por la noche tomamos un tren rumbo a Paris, viajamos toda la noche y así ahorramos una noche de hotel. Nos tocó compartir la cabina con dos rumanos que de haberme visto la cara, se hubieran reído bastante. Yo me sentí en una de esas películas de terroristas que viajan de incógnito y algo malo pasa y debo confesar que lo pasé muy mal en la noche porque no descansé nada pensando que me iban a robar la bolsa, la maleta, el pasaporte… pero en fin, es parte de la experiencia de conocer cosas nuevas.
Llegamos a Paris el 1° de marzo y mi primera impresión fue ver una ciudad de piedra color café. Como ya habíamos tenido una buena experiencia en Venecia, al salir de la terminal de Paris nos ofrecieron un hotel en 25 euros la noche. Lo tomamos y nos fuimos en metro hacia el mismo. Al llegar parecía hotel de paso. En el elevador sólo cabía una persona y a duras penas la maleta, era todo como vertical y la habitación muy pequeña y con dos camas juntas, pero ya estábamos ahí y la zona no estaba mal.
Nos aseamos un poco y salimos a conocer. Hacía muchísimo frío pero en Paris hay tanto qué ver que lo que menos sientes es el frío. Es una ciudad hermosa, para donde voltees hay algo que te llama la atención. Tomamos un metro de La Bastilla a Campos Elíseos y de ahí a caminar literalmente todo el día por el Arco del Triunfo, la Torre Eiffel, Notre Dame, puente de Los Inválidos, Museo de Louvre…
Estando en Notre Dame, y después de disfrutar unas auténticas crepas francesas, vi a lo lejos el espectáculo de luces de la torre que me habían recomendado no perderme y se nos hizo fácil caminar hasta allá. Parecía un oasis porque mientras más caminábamos, más lejos se veía pero finalmente llegamos y pudimos ver la segunda parte, ahora sí, sentadas y de cerca.
El lunes 2 de marzo nos levantamos temprano para aprovechar el súper desayuno en el hotel (croissant con mantequilla, café y jugo de naranja versión mini). Quisimos tomar una bici pero el sistema de transporte no le permite al turista tomar esas bicis, a menos que dejes 150 euros y pagues 6 por cada hora, lo cual es una locura, así que decidimos caminar y caminar y caminar. Personalmente creo que conoces más una ciudad si te la avientas caminando que si tomas esos tours que a veces ni te dan tiempo de tomar aunque sea una foto de cada lugar.
Comimos una pasta en Clichy’s, cerca del Moulin Rouge y en la noche terminamos en el bar Tape tomando una cerveza francesa. Ahí conocimos a Zahir, un francés de ascendencia marroquí que nos invitó a otro bar, el Megalo en donde conocimos a un grupo de chavos franceses súper divertidos.

ROMA-FLORENCIA-VENECIA (viernes 27 de febrero)

Llegamos a Florencia y a pesar del frío, lo recorrimos caminando. Dejamos las maletas en la estación y a caminar. Me pareció un lugar pequeño pero literalmente hermoso. Ahí más que historia, se respira cultura y arte… obvio, si es la cuna del Renacimiento, pero es impresionante la cantidad de escuelas, de gente joven, de paisajes que puedes ver.
En las calles te encuentras exhibidas obras de arte de los estudiantes, todas ellas dignas de cualquier galería y para donde voltees hay escuelas de música, pintura, escultura, historia… todas las bellas artes están reunidas en una de las ciudades más pequeñitas de Europa.
Estuvimos en Florencia hasta pasado el medio día que retomamos el viaje rumbo a Venecia a donde llegamos ya cayendo la tarde. Por fortuna al salir de la terminal nos encontramos con un señor que nos ofreció un cuarto de hotel muy barato y podíamos verlo sin compromiso. El hotel Marte casualmente estaba a 5 minutos de la central y en la parte antigua de Venecia, justo a la orilla de uno de los canales. El hotel era muy pequeño pero limpio y decidimos quedarnos.
Salimos a caminar un rato para reconocer la zona, entramos a uno de los pocos café-internet que aún existen para reportarnos con nuestras familias y de ahí a descansar.
El sábado 28 nos levantamos temprano, fuimos a desayunar café y pan, que venía incluido en la tarifa del hotel y a recorrer Venecia, nuevamente caminando.
La ciudad es muy linda, tal como aparece en todas las fotos y postales que hemos visto. Lo más lindo para mí fueron las paredes que permanecen intactas a pesar de los años, un poco viejas pero sin restauración, como que sientes más los años de cada lugar, y las callecitas en donde da vuelta la gente y se pierden como en un cuento. Los canales son lindos, las góndolas, la gente… es una ciudad muy pictórica, con gente de todas las culturas.
A diferencia de Florencia, en Venecia ves en las calles mucha gente mayor con niños pequeños, como abuelos que cuidan de sus nietos mientras sus hijos trabajan.

DE MADRID A ROMA POR AIR EUROPA (Miércoles 25 de febrero)

De aquí en adelante prometo no colgarme tanto en los detalles. Salimos a las 2 de la tarde de Madrid rumbo a Roma y llegamos casi a las 5. Debo admitir que, como era la primera vez que estaba en esos sitios, la experiencia en el aeropuerto de ver las pantallas con destinos como Mallorca, Tenerife, Amsterdam, Paris, Bruselas, Budapest, etc., fue increíble y el escuchar tantos idiomas al mismo tiempo te pone en una situación tan extraña como padre. Lo único no padre fue en el vuelo, que hasta el vaso de agua te lo cobraban y obvio nos fuimos sin tomar nada.
Llegamos a Roma y tomamos el tren al centro y de verdad, eso de viajar literal de mochilazo deja de ser divertido cuando traes en la espalda una maleta de 10 kilos que no puedes aventar en cualquier esquina y luego sin conocer la ciudad ni saber a dónde dirigirnos, la carga se hace más pesada a cada paso pero finalmente llegamos a un hotelito pequeño pero lindo, cerca de Santa María Maggiore. Pagamos 35 euros por una noche y salimos a cenar nuestra primera pizza y pasta realmente italianas y debo admitir que sí tienen un toque especial y distinto… no sé si realmente es el sabor o el saber que estás en la tierra de una de las mejores cocinas del mundo, el idioma, la gente, no lo sé pero de que tiene un toque especial ¡lo tiene!
Al día siguiente (jueves 26 de febrero) sacamos las maletas y nos mudamos al hostal Roma Inn en Vía Urbana en donde extrañamente ninguno de los que atendía hablaba italiano. Estaba cerca del Coliseo y Jeff y sus chavos nos inspiraron confianza, así que decidimos quedarnos, además de que estaba muy barato.
Jeff es un tipo irlandés que vive de fiesta y es de lo más pacífico y feliz.
Dejamos nuestras cosas y salimos literalmente a caminar: Coliseo, ruinas, monumentos, Basílica de San Pedro… Roma es una ciudad en la que se respira historia, tiene una atmósfera súper especial y encantadora. En donde estés parado, hay cientos de miles de años bajo tus pies que tu mente no alcanza a comprender y te sientes la persona más insignificante del mundo. Es una sensación muy difícil de explicar pero es algo que definitivamente tienes que vivir porque de alguna extraña forma, entiendes todo lo que sucedió en donde estás, puedes respirarlo, revivirlo y sentirte parte de todo ese ambiente.
Nuestra última parada esa noche fue la Fontana de Trevi y otra vez nos recetamos una pizzita y vinito tinto cerca de la Piazza Venezzia y a dormir temprano porque el tren a Florencia partía a las 8:30 am.

jueves, 2 de abril de 2009

ULTIMO DIA EN MADRID

Al siguiente día nos despertamos temprano para aprovechar el ride a la ciudad, ya que Ana tenía que trabajar. Ella y David nos dejaron justo en el centro, a unas cuadras de una chocolatería y churrería muy conocida, en donde desayunamos un chocolate espeso y remojamos unos churros azucarados que nos sirvieron. Era una taza cafetera repleta de chocolate… espeso… de haberlo sabido hubiéramos pedido sólo una, pero ahí estábamos enchocolatándonos la mañana... ¿mencioné que aquel chocolate era espeso? Porque lo era.
Después de una buena empalagada que nos dejó sin ganas de volver a probar el chocolate en un largo tiempo empezamos a conocer la parte linda de Madrid. Caminamos desde la Puerta del Sol hasta el Palacio Real, pasando por la Plaza Mayor, la Real Academia de las Bellas Artes, la Iglesia y Palacio de la Santa Cruz, el Palacio de las Comunicaciones, los Jardines de Sabatini, la Plaza España, Las Cibeles, la Fuente de Neptuno… todo lo que pudimos conocer en un día lo conocimos.

Personalmente de las cosas que más me gustaron fueron Las Cibeles, sobre todo porque tengo un especial gusto por la música de España y la canción de “A la sombra de un león” me encanta y me identifica con muchas situaciones. También debo aceptar que la Plaza España fue de mis favoritas por el monumento a Cervantes en donde por supuesto aparece mi ídolo “Don Quijote”.

Y bueno, después de caminar todo el día y tomar fotografías, llegamos a casa de Ana y cenamos en plan súper familiar con una cervecita Maho, típica de España. Nos dormimos y al día siguiente muy temprano nos llevó Ana al aeropuerto para tomar el vuelo hacia Roma.