viernes, 27 de marzo de 2009

TRAYECTO BARCELONA-MADRID

Tomamos el Ave en la estación de Sants a las 12:00 del día y tras pasar por Pirineus, Calatayud y otros dos pueblitos (que por la complejidad del catalán no recuerdo), llegamos a la estación Puerta de Atocha a las 15:23. Salimos a la rotonda a encontrarnos con Ana y en el camino nos topamos con dos personas mayores muy amables: una señora que nos llevó de la estación a la calle por la puerta indicada: sin escaleras y rápido (las maletas pueden llegar a cansar demasiado). Y en la calle un señor se nos acercó a contarnos un chiste típico de españoles:

“-¿Saben cómo se llama está estación?
-De Atocha.
-No, es la del huevo porque aquí llega el Ave”.

Por fin nos encontramos con Ana y tras casi 20 años sin vernos, nos reconocimos de inmediato. Llegó con su hijo Diego, un niño hermoso de 4 años. Nos llevó a su casa en Arganda del Rey, un sitio a las afueras de Madrid, en donde puedes vivir en una casa con jardín, tranquila y alejada del bullicio y el smog que básicamente es el mal de todas las grandes ciudades.

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